LA  BIBLIA Y LAS ARTES PLÁSTICAS

 

La Biblia ha sido traducida casi a todos los idiomas del mundo y es ya patrimonio común de toda la humanidad. No sólo por sus traducciones, sino también por la presentación artística de sus personalidades y por la representación de sus acontecimientos históricos. Desde el momento en que la vida de los Patriarcas, la historia del Pueblo de Israel, las enseñanzas de los profetas, los Salmos y los Evangelios fueron considerados como transformado­res del pensamiento humano, no hubo artista, pintor o escultor en cuya actividad no influyese la Biblia.

 

En las paredes de las catacumbas en Roma, entre las tumbas escondidas de los primeros cristianos, los frescos primitivos presen­tan la disposición de ser mártir con la escena del sacrificio de Isaac. La persona de Job simboliza los sufrimientos humanos y el símbolo de la salvación es Jonás, quien está por salir del vientre del pez.

 

Cuando fueron descubiertas las ruinas de Pompeya, tapadas por la lava del Vesubio, los científicos que dirigían las excavaciones vieron con sorpresa, que los palacios estaban adornados no sólo por las imágenes de personas de la mitología grecorromana, sino también con escenas y personajes de la Biblia.

 

Asimismo, en las murallas de los palacios romanos construidos en la misma época, se encuentra, entre otras, la escena del Juicio del Rey Salomón como símbolo de la sabiduría. Todo esto demues­tra la influencia de la Biblia.

 

La historia del arte es el espejo más puro de la evolución del espíritu humano, porque refleja la luz creadora de la chispa divina, puesta en el hombre. Hasta nuestra época, la historia de la humanidad es la historia de guerras, derramar sangre, arruinar y destruir. Por lo tanto, no es difícil advertir que poetas, artistas y filósofos, gente de mucha sensibilidad frente a una realidad que resultaba demasiado sombría para ellos, se dirigieran con devoción y afecto hacia la Biblia, fuente inagotable de belleza y moral, a fin de buscar tema para sus obras.

 

Se originaron diversos estilos y conceptos artísticos. La época, el ambiente, la personalidad del artista pusieron su marca en las obras. El material de la elaboración podía ser diferente, pero el contenido espiritual era idéntico y con él, las palabras del profeta Zacarías recobraron su vigor: "No con poder ni con fuerza, sino por mi espíritu, dice el Señor Todopoderoso" (Cáp. 4. 6).

 

La actuación de los artistas en la divulgación de las ideas de la Biblia fue muy importante. Por intermedio de sus obras llegaron a conocer muchos la Biblia, la historia bíblica y las personas que desempeñaban algún papel en ella. La actuación de los grandes escultores, pintores, poetas y compositores no es menos valiosa que la de los teólogos, sacerdotes o maestros.

 

Hoy la Biblia sigue siendo fuente de inspiración. En nuestra época también el arte cinematográfico busca inspiración en ella. Sean bienvenidos todos los esfuerzos artísticos y cumplan con su tarea. Divulguen entre los hombres aquello que es bueno, bello y ético; eduquen por medio del arte, aumenten el aprecio de la belleza espiritual entre los seres humanos y muestren el camino verdadero de la vida.

 

Las palabras de la Biblia nos confortan y nos ayudan a resta­blecer y mantener la armonía de nuestra alma, el equilibrio de nuestra vida y la tranquilidad de nuestro espíritu. También el artista pretende demostrar la armonía. El objetivo y la finalidad son comunes. Juntos podrán hacer comprender que Dios, el Universo y el Hombre constituyen la unidad inquebrantable que es alcanzable solamente por el amor, por la justicia y por el aprecio de lo bello.

 

El Decálogo prohíbe hacer cualquier ídolo o figura de lo que hay arriba en el cielo, abajo de la tierra, o en el mar (Ex. 20. 4), pero no por sentir hostilidad contra el arte, sino por la angustia que estas imágenes o figuras llegaran a ser objetos de culto y así se divulgara la idolatría o el politeísmo. Los primeros dirigentes espirituales lo interpretaban de esta forma, lo que se ve en el Tabernáculo portátil,  en el Templo construido por Salomón, y también en las primeras sinagogas erigidas en la dispersión. En las catacumbas judías y cristianas había pinturas y mosaicos que presentaban animales o flores y otros elementos artísticos, y después en las iglesias, aun más. Sólo la interpretación fundamentalista de la Biblia expulsó el arte plástico de la sinagoga y de los templos cristianos no católicos.

 

Las primeras nociones referentes al arte se encuentran en la Biblia con motivo de la construcción del Tabernáculo portátil y sus implementos en el desierto. Dice el texto: "Dios se dirigió a Moisés y le dijo: Mira, yo he escogido a Bezaleel, hijo de Uri y nieto de Hur de la tribu de Judá y lo he llenado de espíritu divino y de sabiduría, entendimiento, conocimientos y capacidad creativa como artesano, para hacer diseños artísticos y para trabajar en oro, plata y bronce, para tallar y montar piedras preciosas, para tallar madera y para hacer cualquier trabajo artístico. Le he puesto como ayudante a Aholiab, hijo de Ahisamac, que es de la tribu de Dan. También he dado mas sabiduría a muchos sabios para que realicen todo lo que he mandado" (Ex. 31.1-6). El artista ha sido considerado como un sabio, porque era reconocido que no es suficiente la habilidad manual, sino es necesario tener muchos conocimientos para que un artista pueda crear algo bello y valioso.

 

De la descripción detallada se ve que los dos artistas designados, junto con la activa colaboración de todos los hombres y espe­cialmente mujeres, hicieron todo lo posible para que el Tabernáculo fuese no sólo práctico, sino también atractivo, que diera placer espiritual y artístico. Lamentablemente, no tenemos reliquia alguna fuera de la descripción de la Tora, que nos pudiera mostrar cómo era el Tabernáculo portátil.

 

La descripción bíblica de la construcción del Templo en Jerusalén, en la época del Rey Salomón (I Reyes Cáp.. 6 y 7), demuestra que éste fue construido no sólo de materiales muy nobles, sino también con capacidad y dedicación artísticas.

 

Para la construcción del Templo, de los palacios reales y de las fortalezas, Salomón contrato maestros y obreros capacitados del exterior, especialmente de Fenicia. El Templo formaba parte de un conjunto de palacios y edificios administrativos, cuya construcción duró 13 años; la construcción del Templo mismo duró siete años. El conjunto de edificios se levantó en una terraza y estaba rodeado por una muralla con tres puertas. Se adjunta un plano, por supuesto una reconstrucción, lo que demuestra que había un vestíbulo, una sala principal y el Santo Santorum, donde estaba guardada el Arca  Santa. Las paredes estaban cubiertas de madera de cedro y luego de lámina de oro, los pisos se preparaban de ciprés y los techos de cedro. La madera era traída del Líbano; las piedras de las canteras de Palestina, así como el cobre y la plata. Para la realización de los trabajos de metales fue contratado Hiram, de la ciudad de Tiro, quien, entre otros objetos, hizo dos columnas grandes de bronce, una enorme pila de bronce colocada sobre patas, decorada con figuras de leones, de toros y de seres alados, además de guirnaldas y grabados. Los utensilios de bronce se preparaban en estilo fenicio. Dentro del Santo Santorum había dos querubines con alas extendidas, hechos de olivo. Se prepararon también utensilios de oro y de plata para el culto. La altura del Templo era alrededor de 16 metros. A la pared exterior se anexaron celdas, formando tres pisos para habitación de sacerdotes y levitas.

 

El palacio real se componía de vestíbulo, de la sala del trono, de habitaciones, dependencias y oficinas, todos, especialmente la sala del trono, altamente decorados.

 

Ni en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo hay descripción alguna referente al arte. Como la Biblia es una obra no homogénea, sino más bien una antología de libros, escritos por autores diferentes, quienes vivían en diferentes épocas y circunstancias, no se puede tener una idea definida sobre el arte. Podríamos decir que se reconoce el arte que se realiza para el servicio del culto monoteísta, y se condena al arte que esté al servicio de la idolatría. Todas las manifestaciones artísticas que no estén al servicio del Dios Único, para ellos eran idolatría o por lo menos "vanidad".

 

Sin embargo, en la sombra del magnífico arte plástico de los primeros emperadores romanos basado en el arte griego, comienza a desarrollarse una nueva variedad del arte decorativo, completamente opuesto al arte grecorromano en su contenido, pero similar en su forma exterior. Podríamos llamarlo "arte cristiano antiguo", que tiene sus raíces espirituales en la Biblia y cuyo lugar de presentación son las catacumbas, en su mayoría cristianas, pero también judías en Roma y en sus alrededores. Eran cementerios subterráneos, donde judíos y cristianos enterraron a sus muertos, porque no querían que éstos estuviesen enterrados junto a paganos.

 

Entre los antiguos, siempre se manifestó un ardiente deseo de poseer una tumba a fin de honrar a los difuntos. Permanecer insepulto era la peor suerte que pudiera tocarle a una persona, a tal punto, que los cuerpos de los reos condenados a la pena capital eran retirados por los parientes, amigos o por la misma comunidad para ser sepultados. Hasta los esclavos, quienes cuando vivos constituían un elemento de explotación por parte de los dueños, al morirse, frecuentemente eran enterrados en la tumba familiar.

 

Eso significa que para los pueblos de la Antigüedad la tumba era el lugar donde perduraba el recuerdo del hombre después de la descomposición del cuerpo. Para los judíos y cristianos todavía significaba algo más: el afecto. Para los que creían en Dios, con la muerte no se acababa la vida, sino que se entraba en una época de espera que duraría hasta el día de la Resurrección, cuando las almas de los justos, al volver a reunirse con sus cuerpos, iban a ser eternamente bienaventuradas. Precisamente y por esa intuición del futuro, la tumba era considerada como una habitación, en la que por un tiempo habría que estar, beneficiándose de las oraciones de sus seres queridos y del perenne recuerdo de sus hermanos de la comunidad. Era, pues, un lugar de espera, de descanso y no como algunos lo consideraban, un refugio y una permanencia definitiva.

 

Desde los comienzos de su existencia, las comunidades huma¬nas empezaron a sentir el deseo de disponer de zonas o parajes comunes donde enterrar a sus muertos, cumplir los ritos funerarios, cuidar sus tumbas y señalarlas con lápidas e inscripciones. Los cristianos las adornaban con esculturas y pinturas, para expresar sus sentimientos de fe en la misericordia de Dios, que permitiría al difunto gozar de una vida de tranquilidad en el Reino de los Cielos.

 

Las catacumbas en general están decoradas con pinturas murales. Encontramos pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, además, figuras simbólicas (Buen Pastor, Cordero de Dios, Pez, etc.), escenas de la vida real y pinturas puramente decorativas con flores, pájaros, jarros y adornos geométricos, esporádicamente escenas o símbolos de la cultura helenista u oriental.

 

Estas representaciones plásticas, como las esculpidas en la parte frontal de los sarcófagos, que las familias más pudientes encargaban realizar por marmoleros, originalmente sirvieron para atestiguar un concepto de fe en la Justicia Divina y en la futura salvación del alma.

 

Cuando quedaron descubiertas estas catacumbas (1578) y Antonio Bossio, el "Colón de la Roma subterránea", impulsó su exploración y comenzó a publicar las copias de los dibujos y pinturas (1593), el mundo científico no supo cómo juzgar el descubrimiento y qué valor artístico atribuir a los hallazgos. Tuvieron la convicción de que eran muy primitivos y, en verdad, no merecían ser considerados como obras de arte. Incluso G. Wilpert, quien publicó su gran obra sobre las pinturas de las catacumbas romanas (1903), declaró que utiliza la palabra "arte" y "artista" en una interpretación muy amplia y no en el significado verdadero de ellas.

 

Admitimos un valor artístico todavía no muy desarrollado en las obras encontradas en las catacumbas, pero al mismo tiempo, subrayamos su valor espiritual. Aunque no fuesen obras de grandes artistas y no expresaran las ideas artísticas en forma y en nivel sobresalientes, tenían un significado excepcional, no sólo por el tema que presentan, lo que servirá más tarde como tema para los artistas posteriores de todos los tiempos, sino también para demostrar cómo se puede transformar una persona o una escena, incluso el dibujo de un animal, una flor o un motivo conocido de la pintura helenista, en el transmisor de nuevas ideas. El pavo se transforma en el símbolo de la inmortalidad, el cordero y el pez en la representación alegórica de Cristo, el profeta Daniel en el símbolo del Cristo resucitado, etc. Mientras el arte oficial, con sus alegorías, pretende popularizar el Imperio y sus regentes e intenta perpetuar los acontecimientos de la época con fidelidad histórica, el arte cristiano incipiente orienta la atención de los observadores hacia lo trascendente y lo utiliza para cumplir funciones espirituales.

 

Las escenas más representadas son: Noé en el barco, Moisés quien recibe los Diez Mandamientos, Moisés cuando hace salir agua de la roca, los tres jóvenes judíos en Babilonia, fieles a Dios, en el horno, Daniel en la fosa de los leones, la historia de Susana, la historia de Jonás, y la resurrección de Lázaro y otras más. Todas estas escenas están relacionadas en alguna forma con la muerte, con la salvación y con la vida eterna. Así comprendemos mejor la elección de las escenas del Antiguo Testamento, las cuales en sí mismas tal vez no tenían tanta importancia, pero pueden ser interpretadas como referentes al Redentor y así, adquieren un significado y también una promesa escatológica.

 

Por esta razón, hay menos escenas del Nuevo Testamento, fuera de los milagros de Jesús, que se refieren también al milagro de la Redención porvenir. Hay algunas escenas de la adoración de los Reyes Magos al niño Jesús que son símbolos de "Ecclesia ex gentibus", la universalidad de la Iglesia. El arte cristiano primitivo se aparta de la vida terrenal y se vuelca hacia la vida celestial, como lo enseña el mismo cristianismo y esta idea sobrevivirá también en las obras artísticas posteriores, no sólo en las tumbas, sino en las paredes de las iglesias y basílicas o en los interiores de los palacios de los dignatarios eclesiásticos o de los señores feudales.

 

Antes de presentar una lista de los temas mas frecuentes, queremos subrayar una vez más que las obras están empapadas de simbolismo rico e instructivo. No en vano dice el obispo y escritor Paulino (siglo IV): "Quien mira estas pinturas y reconoce las verdades que encierran, no hace pacer su alma en vanidades".

 

Los temas artísticos más frecuentes eran los siguientes:

 

a) Antiguo Testamento

 

1. Adán y Eva en el Paraíso

2. La expulsión de Adán y Eva del Paraíso.

3. Adán y Eva afligidos por Caín y Abel, llevando sus ofrendas (Gen. 4. 3-4).

4. Noé en el Arca.

5. Diluvio universal (Gen. 7.10-24).

6. Noé embriagándose (Gen. 9. 20-21).

7. La visión de Abraham en Mamre (Gen. 18.1 -8).

8. Lot huye de Sodoma, su esposa se transforma en estatua de sal (Gen. 19.15-26).

9. Sacrificio de Isaac. (Gen. 22)

10. La cena de Isaac, servida por Jacob (Gen. 27).

11. La Escalera de Jacob (Gen. 28.10-13).

12. Jacob con Raquel.

13. José recibe a sus hermanos que llegaron de Egipto (Gen. 42. 6-8).

14. La llegada de Jacob y de sus hijos a Egipto (Gen. 46.5-27).

15. Los sueños de José (Gen. 37. 5-10).

16. Jacob bendice a Efraín y Menashe (Gen.48). 17 Moisés salvado de las aguas.

18. Columna de Fuego (Ex. 13. 21-22).

19. Moisés descalzo pasa por el Mar. (Ex. 14)

20. Moisés recibe la Ley. (Ex. 19)

21. Moisés golpea la roca.

22. Balam detenido por el Ángel (Num. 22. 21-23).

23. Pineas atravesando con la lanza a Zimri y Kozbi (Num. 25. 6-8).

24. Rajab y los espías (Josué 2. 1-21).

25. Sansón soltando a las zorras por los campos de los filisteos.

26. Sansón desgarrando al león.

27. Sansón mata los filisteos con la quijada de un burro.

28. Rapto de Elías.

29. Escenas de la historia de Jonas.

30. Los tres jóvenes ante el rey Nabucodonosor.

31. Los tres jóvenes en el horno en Babilonia.

32. Daniel en el foso de los leones.

33. La ascensión del alma al Paraíso (Eclesiastés 12. 7).

34. Susana entre los viejos.

35. Tobías, hijo de Tobit, con el pez.

 

b) Nuevo Testamento

 

1. La Anunciación.

2. Nacimiento del Niño Jesús.

3. La Virgen con el Niño Jesús

4. Epifanía: los Reyes Magos se acercan a la Virgen quien tiene en sus manos al Niño Jesús.

5. Pinturas referentes al Bautismo y la Eucaristía.

6. El Sermón de la Montaña.

7. La curación de la mujer tullida.

8. La curación del ciego.

9. El milagro de la multiplicación.

10. Resurrección de Lázaro.

11. La alimentación de la muchedumbre.

12. El episodio con la samaritana.

13. El Maestro con siete discípulos después de la pesca en el lago de Tiberíades.

14. El banquete de los siete discípulos.

15. Gran muchedumbre sigue al Señor.

16. Jesús con los Apóstoles, en sus manos las Tablas de la Ley.

17. La Ultima Cena.

18. Partición del Pan.

19. Coronación de espinas.

20. La Pasión del Señor.

21. Jesús resucitado aparece ante los once Apóstoles.

22. Jesús hablando con dos discípulos en el camino a Emaús.

23. La bajada del Espíritu Santo.

24. El Salvador con los Evangelios en sus manos.

25. Cristo, el Maestro con Pedro y Pablo.

26. Cordero de Dios (Agnus Dei).

27. Los mártires aclaman al Cordero Divino.

28. El Buen Pastor.

29. Representación del juicio de las almas.

 

 

 

 

Google