Mitología y origen del pueblo húngaro Este artículo trata el origen del pueblo húngaro (magyar.)Tiene dos propósitos. En primer lugar aclara acontecimientos históricos acerca del origen de un pueblo ubicado como enlace entre el Oriente y Occidente de Europa. El segundo punto de interés es el encuentro accidental y fortuito, de un Códex, una Crónica, un libro de historia de más de mil años de antigüedad. Sus informaciones pueden causar cambios en los conocimientos acerca del origen y la prehistoria de un pueblo y, además, de la historia de Europa en el Primer Milenio. Con estas consideraciones, deseamos entregar este artículo a nuestros estimados lectores. “Üngürüs de Tarih” – “Gesta Antigua de los Húngaros”La historia y el origen del pueblo húngaro - los magyares - ha sido escrita, redactada, publicada y puesta a disposición de los interesados en la historia europea desde los primeros siglos de la era civil, escrito en distintas versiones y muchas ediciones. Es un tema relativamente conocido y aclarado, pero al leer las últimas publicaciones de la Academia Científica Húngara, nos damos cuenta con asombro que los datos hasta ahora conocidos no son correctos. El origen de este pueblo nunca ha sido bien esclarecido con datos fidedignos, pues al estudiarlo, entramos en una época cubierta por una sombra poco iluminada con datos muy interesantes y raros, pero hasta hace poco desconocidos. El Rey Adalberto III (Béla, 1173-1197) tuvo un escribano que al parecer era muy letrado, cuyo nombre se desconoce. Para ubicarlo, con mucho respeto los historiadores lo llamaron “Anonymus” – “El Desconocido”, alrededor del año 1180 d.C. Este cronista escribió a cerca del origen del pueblo húngaro, refiriéndose a hechos que al parece en su época eran bien conocidos, anotando lo siguiente: “El líder del pueblo magyar, el caudillo Árpád, después de haber ocupado el territorio de la parte occidental de Hungría (Pannonia), en el año 896 d.C. Había dicho a su pueblo: ‘Mi tatarabuelo, el gran Rey Attila, 434 - 451 - reinó en el territorio que se extiende entre los ríos Danubio y Tisza, hasta la frontera del país de los búlgaros. Fue derrotado y murió en 453,Por su parte, el Gran Maestro Simon Kézai, sacerdote del Rey Ladislao II en el siglo XII escribió:“Los magýares ocuparon por segunda vez, en el año 896 después del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, el territorio que originalmente era el país de los Hunos y los Magyares, es decir Pannonia.”La “Crónica en Imágenes” que narra la historia de Hungría en dibujos y cuyo autor es el sacerdote Mark del siglo XIV, identifica la migración de la segunda ola de los Avaros como si fuera el pueblo húngaro. La Crónica dice así: “Después de la muerte de Nuestro Señor, y a los años después de la muerte del Rey Attila -, los magyares (pues así habían sido denominados por los pueblos vecinos) irrumpieron de nuevo en el territorio de Pannonia, en la época del Emperador Constantino III y el Papa Zacarías.” El Obispo gótico Jordanus dejó por escrito, aproximadamente en el año 550 d.C., que en la Cuenca de los Cárpatos había vivido el pueblo hun-ugor, es decir magyar antes de la era cronológica. Citemos cómo lo caracterizó: “Y ese pueblo consiguió un renombre especial por haber sido ellos los primeros que desarrollaron un comercio bastante amplio con cueros de armiño.” “La Gesta Antigua” de los húngaros (que en idioma turco se llama “üngürüs tarih”), nos da a conocer que después de la época del Diluvio, durante el reinado del Rey Nimród, su hijo de nombre Hunor recibió un llamado divino. Se le habría ordenado que debía emigrar a la Cuenca de los Cárpatos, donde se encontraría con un pueblo que hablaba el mismo idioma: üngürü, es decir, húngaro.
Datos referentes a la historia antigua de los húngaros que quedaron cubiertos por una gruesa capa de polvo del olvido, empiezan a salir a la luz al leer la Gesta Üngürü de Tarih.
El científico húngaro, József Budenz, publicó su estudio de la Crónica ya en forma más detallada. Pero en esa época oscura de la historia de Hungría, durante los decenios de la represión que siguieron a la derrota de la Revolución de los años 1848/1849, no hubo interés del ambiente político reinante por dar a conocer el pasado digno y victorioso del pueblo húngaro. Podría haber ocurrido que esta Crónica se hubiese perdido para siempre. Pero el indecifrable vaivén de la historia lo dispuso en forma diferente. Se presentó un abismo en el lineamiento de la historia del país. En el año 1526, el Imperio Otomano, bajo el liderazgo del Sultán Suleiman, en un intento por invadir la Cuenca de los Cárpatos, venció al ejercitó húngaro bajo el mando del Rey Luis II, en la batalla deMohács. Unos años más tarde, el país quedó dividido en tres partes y en el año 1543 el Sultán Suleiman el Magnífico ocupó la capital, Székesfehérvár, y sus soldados destruyeron el Palacio Real. En esta ciudad existía una importante biblioteca. Los soldados del Sultán apilaron una gran cantidad de libros de la biblioteca real y les prendieron fuego. Sin embargo, el intérprete del Gran Sultán, de nombre Terdyüman Mahmut (de origen húngaro), ex -paje del Rey Luis II, cayó prisionero en Mohács y llevado posteriormente a Estambul, logró sacar de las llamas algunos de los libros, y entre ellos la Gesta Antigua Húngara. Ya de regreso en Turquía, Mahmut tradujo la Gesta al turco, para el Sultán Suleiman el Magnífico y allí quedó durante siglos en total olvido. Apenas a inicios del siglo XIX, gracias a los ojos expertos del científico húngaro Ármin Vámbéri, la Crónica fue rescatada entre las antigüedades de un bazar en donde se salvó de la destrucción, probablemente involuntaria, y llevada a la Academia Húngara de Ciencias. Esta vez, allí quedó en una caja de la biblioteca durante unos 120 años más, nuevamente en el olvido. .
Es un factor interesante e incluso importante para cada pueblo, el por qué de su nombre. El tema de este artículo, es doble: Húngaro y Magyar. Esta duplicidad llamó la atención a muchos científicos. Había varias teorías al respecto, una de las primeras data del siglo XII del Escribano del Rey Adalberto (Béla), Anonymus. También hay una reflexión al respecto en la Gesta Üngürüs de Tarih. Dice así: Los dos hermanos, Hunor y Magor, ancestros de los pueblos hun y magyar, se casaron con dos hermanas muy lindas. El pueblo üngürü era descendiente de Hunor, denominándose hungar. En el idioma turco la palabra hungar se convirtió más adelante en üngürüs. El Üngürüs de Tarih relata la historia de Hungría en el primer milenio. Desde esa época el primer monarca, el Rey Esteban abrazó el cristianismo junto con su pueblo. Reinó entre los años 997 – 1038. ¿De qué ejercito, infinitamente poderoso, habla la crónica? Según toda probabilidad, se trata de una exageración de tipo oriental. Pero lo interesante es que esta anotación coincide con las descripciones de autores bizantinos y árabes del siglo XII acerca del pueblo húngaro. Por ejemplo, el autor Constantinos Manases (1130-1187), escribió lo siguiente: “Es un pueblo que tiene buen vino y buenas armas. Utiliza armas de hierro y armaduras; son obsesionados por el dios Ares, dios de la guerra. Forman una muchedumbre incalculable, como la arena del mar. Sus conocimientos de guerrear, son bien superiores al de otros pueblos de la región. Son audaces, irresistibles, independientes, invencibles. Andan siempre con la cabeza erguida. Fanáticos por la libertad.” “Llegué a Hungría, país habitado por los basquiros, es decir por los magyares. Es un pueblo muy grande. Tienen unas 78 ciudades. Las cuales están rodeadas por muros, además de aldeas, montañas, bosques y huertos. También hay más habitantes y pueblos en el país. Los magyares denominan rey a su jefe de estado, cuyo imperio es mucho más grande que el nuestro. Su ejército ni puede ser estimado, por causa de su enormidad... Al tener un ejército tan enorme, son muy bravos y audaces. Todos los pueblos les temen mucho.” La leyenda acerca del origen de los hunos y magyares, la del Ciervo Majestuoso es conocida por nosotros a través del Rector Priscos, (historiador de Atila del siglo V), del obispo germano Jordanus, del siglo VI, y del escritor Bizantino Procopius. Los tres escritores coinciden con su versión de la leyenda de la península de Meotís. “En tiempos muy remotos, el pueblo formado por tribus, tuvo su origen en los hijos de Nemrod. El Rey Nemrod tenía una esposa llamada Ankisa. Tuvieron dos hijos, Hunor y Magor. Un día, Nemrod se fue a cazar y lo acompañaron también sus dos hijos. En el curso de la caza, un gran animal apareció delante de Nemrod y el rey empezó a perseguirlo. Los dos hijos, a su vez, persiguieron a otro animal de caza, un ciervo majestuoso. El rey de la vecina Persia tenía dos hijas muy lindas y muy capaces. Hunor y Magor se casaron con las dos niñas. “ El escriba, es decir el cronista, dejó la leyenda para la posteridad en esta forma. Este cuento parece confirmar que los pueblos üngürüs fueran descendientes directos de los dos príncipes, y sólo el nombre ha sufrido cambio en el curso del tiempo. “Hunor falleció y lo siguió en el trono otro padishah. El territorio, regido por Hunor, llevó el nombre de Provincia de Scythia. En determinado momento, el padishah de Adyem empezó una campaña contra el Emperador de Constantinopla, y el pueblo de los hunos le ayudó en su campaña con veinte mil soldados. Durante la guerra, el resto del pueblo hun fue atacado y, en consecuencia, los veinte mil guerrilleros hunos volvieron en ayuda de los remanentes. Juntos marcharon hacia el occidente. Ocuparon el territorio de Pannonia, tierra muy rica en agua, frutas y alimentos en general. Su población hablaba el mismo idioma que ellos.” Como ya hemos mencionado, existe una segunda leyenda de Ügürüs de Tarih, pero con ciertas variaciones. Esta otra versión nos cuenta que. “El príncipe Hunor, juntó a los oficiales de su ejército, se fue de caza. Durante ésta, vieron un ciervo majestuoso que se escapó a otros parajes, al país de la otra tribu. Entonces. Hunor habló así: ‘Si consigo abatir este animal de caza, tendremos paz y tranquilidad en este mismo país. En caso contrario, hay que seguir hacia el occidente y ocupar el territorio de Pannonia, del cual hemos recibido noticias muy alentadoras.’ El animal se escapó y desapareció de su vista. Entonces, Hunor habló así: ‘Eso no puede ser una cosa por azar. Nos indica que no podemos quedarnos más en este país.’ Surge la pregunta: ¿tuvieron algún contacto los magyares y las tribus que migraron cierto tiempo antes hacia el Poniente? ¿El pueblo de magor y Hunor habían mantenido contacto entre sí, desde tiempos remotos? Hunor dijo que había recibido noticias muy favorables desde Pannonia. Eso debe significar que miembros del pueblo de Pannonia, hablaban el mismo idioma, debían. Los contactos permanentes entre ambos pueblos, pueden ser definidos en base a varios acontecimientos. Unos cuántos años más tarde, el caudillo Árpád llegó con su ejército a Verecke, el paso en las montañas de los Cárpatos. Un grupo de magyares, habitantes de Pannonia, fueron a su encuentro. Este acontecimiento tuvo lugar en el año 896. El contacto entre los nuevos moradores del país y los habitantes anteriores de Pannonia fue muy estrecho y amistoso. Sabemos de otros documentos que datan del siglo XIII, que el Rey Adalberto IV había mandado tres expediciones al Este, para buscar a los remanentes de los magiares que habían quedado en la región de los Urales. Eso sucedió en los años 1232, 1235 y 1237. A mediados del siglo XV, el rey Matías también mandó una expedición al Este para buscar a esos remanentes. Además, sabemos que el científico orientalista, Alejandro Körösi Csoma lideró varias expediciones para buscar tribus todavía existentes en la región Ural-Altai. El traductor de la leyenda de los üngürüs, el paje del rey húngaro, que llegó a ser el traductor del Califa Süleiman, tuvo grandes problemas al escribir sobre la llegada del caudillo Árpád, en el año 896. En su traducción, se salta los nombres y las descripciones de los príncipes reinantes durante un siglo. Es más, el texto de la Gesta Antigua termina con la llegada de Árpád y el tomo siguiente comienza con el relato del reinado del Rey Esteban. Este hecho deja en evidencia que falta información entre estos dos eventos. Podríamos pensar, sólo a modo de hipótesis, que no fueron rescatados todos los tomos de la Crónica de la gran fogata en la biblioteca real de Székesfehérvár. Es ésta la razón por la cual él había considerado al Rey Esteban (1000 – 1038) como hijo del caudillo Árpád, que llegó a Pannonia en el año 896. En su traducción, trata este acontecimiento de esta manera: “El caudillo Árpád tenía la dicha de haber podido vivir muchos años, con toda la tranquilidad en su corazón. Pero por fin, el número de años de su vida debía terminar y se puso viejo, quedó roto su corazón por los muchos años. Su rostro empalideció y se cubrieron sus ojos con tierra. Es decir, falleció.” Mahmut sacó sus datos de una Gesta muy antigua que termina sus relatos con la descripción de la ocupación del país de la Cuenca de los Cárpatos, en el año 896. Esta Gesta antigua debería haber sido escrita a más tardar en el año 907, año de la muerte del caudillo Árpád. Pero pudo haber sido algunos años antes. Los datos que se pusieron a disposición de los historiadores y, por su intermedio, al público interesado, demuestran fehacientemente, a través de la Crónica, que la historia antigua del pueblo húngaro remonta a muchos siglos antes de lo conocido hasta ahora. También aclara unos datos igualmente desconocidos de la historia de los hunos que, hasta ahora, se limitó a su aparición de corta duración en el escenario histórico de la Europa, del siglo IV d.C. Aclara información acerca de la rebelión del príncipe Buda, hermano de Atila, príncipe de los hunos, contra su hermano. Su relato es el siguiente: “El Rey Atila nominó a su hermano Buda para gobernar el país, mientras se iba a una expedición militar. Éste se dedicó a la buena vida, y nada más. Consideró que su hermano, el Rey, ya habría tenido que volver a su país, si hubiera tenido la intención de volver. Así fue como quiso apoderarse del imperio de los hunos.” Este relato aclara tanto la causa de la rebelión de Buda, como su castigo impuesto por Atila. Este castigo, no fue la causa del cambio del nombre de la ciudad “Castillo de Atila” al de “Castillo de Buda”, como se lo conocía hasta ahora, sino por la rebelión de su hermano quién quiso apoderarse del imperio de los hunos. En lo que se refiere a la campaña de guerra del príncipe Árpád hacia Pannonia y su ocupación como futura patria de la tribu de los magyares, la Gesta Üngürüs de Tarih lo describe así: “Los siete capitanes (es decir, los jefes de las tribus de los magyares) concertaron una ‘alianza de sangre’ en su lugar de residencia en aquel entonces, en Asia, en la Región Ural-Altai, para ir en campaña de guerra con el propósito de ocupar y apoderarse del territorio de Pannonia que habían ocupado sus ancestros, lo convirtieron en su patria. Pero después, lo perdieron. Si no lograran ocuparla de nuevo, tendrían que perecer todos ellos.” Con este relato, se pone en evidencia que la ocupación de la Cuenca de los Cárpatos era en verdad, la readquisición de la antigua patria del pueblo. Estas informaciones de la Gesta Antigua traducida por Tadyüman Mahmut al idioma turco, agrega datos totalmente desconocidos, referentes al origen del pueblo húngaro que había vivido en la Cuenca de los Cárpatos con diferentes nombres: hunos, avaros y magyares. Las tribus llegaron al territorio de su patria antigua como la última ola de la migración de los pueblos a Europa, logrando la recuperación de sus territorios ancestrales... Por supuesto, estos datos tienen mucha importancia para Hungría, pues le prestan el prestigio de tener un origen de envergadura en el escenario de la historia de Europa. Además, según nuestro concepto, llama la atención de los historiadores que según toda probabilidad, deberían existir todavía muchas Crónicas con datos desconocidos, guardados en grandes bibliotecas, museos o colecciones particulares, por ahora desconocidos. Consideramos que conocemos a fondo, incluso con detalles, la historia de la mayoría de los pueblos, es decir de la humanidad. Pero nos encontramos todavía muchas veces con sorpresas, resultados de nuevos hallazgos en excavaciones, o nuevas informaciones obtenidas por el mejor conocimiento del folclore de pueblos poco conocidos y, como en este caso, por indagaciones en bibliotecas. Seamos menos orgullosos por nuestros conocimientos, y sigamos humildemente las informaciones de los científicos que se empeñan en indagar el pasado como el presente, para ayudar con unos granitos de arena a mejores contactos y más aprecio entre pueblos y naciones.
Esteban Veghazi K.
Santiago de Chile, 2009
|