EL FUERTE, EL SABIO Y EL BUENO

 

Hace mucho, mucho tiempo, había un Rey muy especial, que era muy fuerte y muy sabio y además muy bueno. Tenía tres hijos pero cada uno de los príncipes heredó sólo uno de los valores de su padre. El primero. Gibor era muy fuerte, pero no era ni sabio ni bueno: estaba siempre metido en alguna pelea. Lamdon, el se­gundo, sabía todo lo que se podía saber en el mundo. Y por fin. Ahí estaba Asher, que no era ni fuerte ni sabio, pero era muy bueno y amable. Un día. el Rey llamó a sus tres hijos y les dijo:

 

"Hijos míos, como saben muy bien, ya estoy viejo y delicado de salud. Uno de ustedes tendrá que ocupar mi trono. En vez de escoger cuál de ustedes es el más capaz, quisiera hacer lo siguiente: Cada uno de ustedes vaya por un año y un día a ver el mundo y comprobar su capacidad para resolver sus problemas."

 

Así que los tres hermanos se fueron de viaje. Aunque cada uno se fue solo, todos se encontraron con el mismo tipo de gente y tuvieron que resolver los mismos problemas. Se encontraron prime­ro con una bruja, después con un gigante y más adelante, con un dragón, y cada uno logró sobrevivir. El hijo más joven, Asher, les ganó con su carácter amable y generoso. Lamdon les contó muchas historias del mundo de tal manera que ellos se aburrieron tanto, que empezaron a dormir y lo dejaron escapar. Gibor el último, para vencerlos, los mató a todos con su espada. Todavía faltaban cinco meses del año cuando los tres hijos se encontraron y contaron sus aventuras el uno al otro.

 

Juntos llegaron a una ciudad donde el Rey tenía una hija muy linda. Cada uno se enamoró de la niña y muy pronto empezaron a pelear entre sí. Por fin, decidieron que ella debía elegir entre los tres y cada uno se fue donde vivía la amable princesa.

                           

Gibor le ofreció su espada, pero ella la rechazó, diciendo que no podía soportar ver sangre. Lamdon le contó todas las leyes de la lógica y la matemática para que ella lo aceptara, pero ella lo rechazó diciendo: "Toda la sabiduría está en la cabeza, pero el amor mora en el corazón".

 

Entonces vino Asher, cantando canciones de amor y fue él quien la conquistó. Se casaron y volvieron al país del viejo Rey, padre de Asher, y cuando éste murió, la pareja reinaba en su lugar.

 

 

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