EL POPOL VUH   -    LA BIBLIA

 

Influencia del cercano Oriente a las Culturas Precolombinas


Por Rabino Dr. Estevan Veghazi Klein

 

 

1.¡Qué aclare!

Que amanezca en  el cielo y en la tierra.

No habrá gloria ni grandeza

Hasta que no exista la criatura humana,

El hombre formado.

 

2.

Luego rezaron en esta forma:

Que no caigan en la bajada

Ni en la subida del camino,

Que no encuentren obstáculos

Ni detrás ni delante de ellos,

Ni cosa que los golpee,

Concédeles buenos caminos,

Hermosos caminos planos.

 

3.

Enseguida fueron aniquiladas, destruidos y deshechos

Los muñecos de palo, recibieron la muerte.

Una inundación fue producida por el Corazón del Cielo,

Un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas

De los muñecos de palo.

Ellos no pensaban, no hablaban con su  Creador, su

Formador que los había hecho, los había formado. Por

esta razón fueron muertos, anegados. Una resina

abundante vino del cielo. Esto fue para castigarlos,

porque no habían   pensado en su  Creador,

por este motivo se obscureció la faz de la tierra y

comenzó una lluvia negra, una lluvia de día y de noche.

POP0L-VUH 

 

Las culturas no nacen aisladas

La investigación del legado de la América Indígena tiene por objeto dar a conocer la herencia de las civilizaciones prehispánicas en lo que se refiere tanto a su arte como a su pensamiento y costumbres.  Esta búsqueda contribuye a desentrañar las raíces de los pueblos americanos, y a despertar mayor interés y aprecio por los descendientes actuales de los grandes creadores de nuestro Continente.

            ¿Qué influencia puede ejercer la cultura de un pueblo en otro? Los etnólogos, quienes tienen a su cargo el estudio de los grupos humanos y de sus obras, señalan con el término “cultura” al conjunto de técnicas y costumbres, de valoraciones y comportamientos que poseen todos los pueblos y que toman una forma singular en el seno de cada agrupación humana.

Las culturas no son obras aisladas, obra de un héroe civilizador, sino  el resultado de una acción de un sinnúmero  de generaciones. Las culturas representan la herencia total ó social del pueblo. No hay pueblo sin cultura, y tampoco hay cultura que pueda vivir y crecer desligada del pueblo que la ha creado y que está alimentándola. Hay culturas antiguas cuyo portador ha desaparecido; esta cultura es una herencia del pasado que puede fortalecer e influir en nuevas culturas.

¿Cuál es, entonces, el origen de las culturas?

La respuesta puede ser evolucionista o difusionista, o una combinación de estos dos aspectos.  El primer concepto sostiene que durante su evolución, cada pueblo llega a manifestaciones culturales muy parecidas, mientras según el segundo concepto, las similitudes se originan en las migraciones humanas, en el contacto de varios grupos. El tercer criterio cuenta tanto con la posibilidad de la invención independiente como con el hecho real de la difusión de los elementos y complejos culturales, creando una nueva cultura que incluye los elementos autóctonos y los incorporados, estos últimos a veces transformados o adaptados.

Existen acuerdos en que la imitación es un proceso más bien frecuente mediante el cual los pueblos van organizando su cultura, en cambio, es bastante más difícil creer en que una cultura es una invención autónoma sin ningún tipo de influencia.

En la historia de las culturas precolombinas predomina la transmisión y la influencia y asimilación de tradiciones, relatos y costumbres que se van entremezclando para dar forma a la cultura. Esta es la posición de muchos antropólogos sintetizada así por Linton:

“Hay   pocas  culturas  que  pueden  mostrar  algo  más  que un  puñado   de caracteres inventados por los  miembros de la sociedad en cuestión. Todas las culturas han ido creciendo a  costa de todo aquello que van adquiriendo prestado.  El papel de la difusión, en lo que respecta al enriquecimiento de las culturas individuales, ha sido de importancia decisiva. Es posible que no exista una cultura, hoy en día, que debe más de un diez por ciento del total de sus elementos e invenciones hechas por miembros de su propia sociedad.”

Sin duda, los inventos técnicos actuales aceleran el proceso de la difusión y la imbricación cultural, pero nunca han faltado medios para comunicarse, tampoco en la antigüedad ni en el mundo precolombino.

B. Meggers conecta explícitamente las conclusiones sacadas del análisis de los descubrimientos de Pedro de Valdivia, con esta visión de la dinámica de la evolución cultural: “No tenemos ningún ejemplo - afirma- de una civilización que haya nacido en un completo aislamiento. Todos los centros del Mundo Antiguo estuvieron en comunicación.” Esta convicción es otro de los motivos que lleva a los difusionistas a la aceptación de las influencias orientales en las culturas precolombinas de América.

 

América y el cercano Oriente

Desde que Humboldt inauguró la tendencia orientalista de la población de las Américas, hay pocos quienes dudan de los contactos que hayan existido entre el Oriente y América durante la época del neolítico medio o superior. Mientras tanto, 5-6000 años antes de nuestra era se desarrollaban en América la agricultura y la cerámica. Después de la mitad del segundo milenio, en el Continente Americano formado por la Región Norteamericana y la Andina, en las vertientes que miran hacia los mares, se echaron las bases de las altas culturas que se han desarrollado, con fases alternadas, hasta la época de la Conquista.

Las características principales de esta civilización eran:

 

Era una sociedad organizada del siguiente modo: 

 

Se conocía el trabajo con metales, la cerámica de alta calidad y las embarcaciones de vela. Se construyeron obras gigantescas: pirámides, templos, palacios, murallas, sin la utilización de la rueda, del caballo y del hierro. Estos pueblos dieron prueba de gran habilidad artística y de conocimientos de la aritmética y de la astronomía. 

Las manifestaciones técnicas, culturales artísticas de los pueblos de América Latina son muy semejantes a las que encontramos en las civilizaciones de Mesopotamia, Egipto, Palestina, India y China a partir del Tercer Milenio. F. Graebner habla de una “alta cordillera de civilizaciones” nacida en estos países que evolucionó partiendo de un mismo grupo de elementos, descubrimientos e inventos fundamentales y vinculados entre sí. En esa correlación incluye también las culturas precolombinas. 

Las diversidades que existen, como la falta del vidrio,  torno alfarero, hierro y  de animales de tiro, logran disminuir la impresión que produce el conjunto de elementos semejantes.

Cabe subrayar que las culturas precolombinas más antiguas habían aparecido  completamente formadas, sin los pasos evolutivos que nos muestran un desarrollo lógico. No conocemos una cultura básica ancestral y este hecho hace pensar y preguntar: ¿cómo y de dónde han surgido estas civilizaciones? ¿Cómo explicar las semejanzas entre las grandes civilizaciones de América y las del Oriente? ¿Fueron resultados de invenciones o hubo influencias de otros continentes?

Se acepta la opinión que ha habido influencia foránea y considerando que no conocemos vestigio alguno de las altas culturas precolombinas en América del Norte, creemos poder excluir la posibilidad de haber podido llegar cualquier influencia oriental a través del Estrecho Behring, es decir, por vía terrestre. Estas culturas se habían desarbolado sólo desde el norte de México, en América Central y del Sur. La única posibilidad de esta influencia  pudo haber ocurrido por vía marítima, es decir, a través de los océanos: la influencia del Cercano Oriente, por el Atlántico, y quizás la del Lejano Oriente, por el Océano Pacífico.       

En la tradición de los habitantes autóctonos de América Central, ha sobrevivido el recuerdo de una persona de tez blanca, barbuda, quien vino del Oriente por vía marítima. Los aztecas lo llamaron Quetzalcoatl, los mayas Kukulkan. Según la creencia popular, fueron ellos quienes  introdujeron prácticas culturales novedosas.

Según el jesuita Guevara, ha existido una tradición también en Argentina acerca de dos progenitores, Tupí y Guaraní, quienes habrían arribado navegando por los mares.

Por supuesto, surgen  muchísimas preguntas más; entre ellas, las más importantes serían: ¿Cuál era la naturaleza de  estos supuestos contactos? Y hasta qué punto  llegaron a influir en el desarrollo cultural de los pueblos antiguos de Hispano-América?  

La búsqueda de solución a estos interrogantes constituye uno de los más importantes problemas teóricos de la arqueología. Es una tarea apasionante. En realidad, nos permitiría comprender mejor la dinámica de la civilización y captar la esencia del alma indígena americana. No se trata de entender una realidad que ha desaparecido, porque en las culturas precolombinas se encuentran las raíces de una mentalidad que todavía sobrevive en un número apreciable de indígenas de hoy. El estudio del pasado arroja una nueva luz sobre la realidad actual y nos permite acercarnos más acertadamente a ella. 

 

El Popol Vuh  -  la Biblia de los mayas

A lo largo de las páginas siguientes se intentará reflexionar acerca del Popol Vuh – el libro sagrado de la cultura maya – y la Biblia.

Es posible encontrar, entre ambos Libros Sagrados, interesantes coincidencias en sus relatos que nos llevan a preguntarnos si es que existió algún tipo de influencia entre las culturas del Antiguo Oriente y la cultura precolombina.

Hay muchos problemas y muchas dificultades que resolver en cuanto al estudio y conocimiento de la   cultura y la literatura precolombinas. Existen muchas inquietudes e interrogantes en la investigación, y una de las dificultades se debe al hecho  que la mayoría de los documentos escritos fue destruida por los conquistadores, y parte de lo que quedó, aún  no está descifrado con exactitud.  Por esto tiene un valor inconmensurable el Popol Vuh o el Libro de Consejo de los Indios Quiches, texto sagrado de los quiche maya de Guatemala. Nos permite conocer los conceptos cosmológicos, las tradiciones ancestrales y la historia primitiva de este pueblo, con sus reyes y caudillos, desde la supuesta creación del mundo hasta el año 1550; mas no se trata de un relato histórico, sino de una epopeya mitológico - folklórica. Tiene bastante similitud con la descripción bíblica y con otras fuentes orientales sobre la creación del mundo.

El Popol Vuh fue, en su origen, una  pintura y una memoria de las palabras transmitidas.  En esta forma de tradición oral, se conservó hasta mediados del siglo XVI, época en que vuelve a ser escrito por un indígena, quizás antiguo sacerdote, en lengua quiche pero con caracteres latinos.  Este manuscrito constituye el  original del Popol Vuh, que llegó a manos de Fray Francisco Ximénez, cura párroco de un pueblecito guatemalteco, a principios del siglo XVIII.  La cultura universal debe mucho al Padre Ximénez, no sólo por haber traducido al castellano el texto original en quiche, sino también por haber copiado en columnas paralelas el texto indígena y la traducción española. Dio un testimonio indiscutible de la autenticidad del manuscrito, y preservó el texto original que, de otra manera,  se habría perdido fácilmente.

Posteriormente, el manuscrito  pasó a manos del abate Brasseur de Bourburg, quien lo llevó a Europa.  A su muerte lo adquirió el Señor Eduard Ayer, y lo incorporó a su valiosa colección lingüística americana, la que se conserva en la Biblioteca Newberry de Chicago.  Sin embargo, resultó que el libro que se encuentra allí es la copia del manuscrito de Ximénez, pues el original se perdió.

También  se encuentra en esta biblioteca  la traducción francesa, realizada por el abate Bourburg. Hay más de treinta versiones del libro que fue traducido a varios idiomas. Para la realización de este trabajo, empleamos la versión de González de Mendoza, Miguel Angel Asturias y de Delia Goetz y Sylvanus, en su versión inglesa.

No podemos tratar todas las coincidencias que existen entre el Popol Vuh y la Biblia, y menos aún con otras fuentes orientales. Mencionamos tan sólo algunas, y a grandes rasgos, pues la descripción de la Biblia sobre la Creación, la Caída del Hombre y la Torre de Babel, entre otras, son  conocidas por todos.

 En el capítulo segundo del Popol Vuh encontramos una  descripción sobre la situación anterior a la Creación que subraya que la oscuridad cubría todo.  Luego vino la Palabra Creadora y primero se creó la Luz.

 

"Que aclare!

Que amanezca en el cielo y en la tierra.

No habrá gloria ni grandeza

Hasta que no exista la criatura humana,

El hombre formado."

 

En ambas fuentes, el Creador está asociado con la luz y no con la oscuridad.  En la descripción histórica maya de la Creación, el orden es el siguiente: luz, tierra, montes, llanuras, arroyos, plantas, animales, y por fin el hombre, quien debe ser obediente, respetuoso, sostenedor, adorador e invocador de los dioses.  El primer hombre no tenía ingenio ni sabiduría, era como un maniquí.  Pero los Creadores se dieron cuenta de que este hombre no serviría a sus propósitos, por lo tanto debería ser destruido, y  otro tipo de hombre sería creado en su lugar.  Algunos de los  críticos de la Biblia, a base de las diferencias en el texto del primer y  segundo Capítulo del Génesis, también suponen la existencia de dos fuentes de la Creación, quizás en diferentes épocas.

El cuarto capítulo del Popol Vuh trata acerca del Diluvio, y por su intermedio, de la destrucción de aquellos maniquíes.

 

"Enseguida fueron aniquilados, destruidos y deshechos los muñecos de palo recibieron la muerte.

Una inundación fue producida por el Corazón del Cielo, un gran diluvio se formó, que cayó sobre las cabezas de los muñecos de palo.”

 

"Ellos no pensaban, no hablaban con su Creador, su Formador,

que los había hecho, los había formado.  Por

esta razón fueron muertos, fueron anegados.  Una resina abundante vino del cielo.  Esto fue para castigarlos porque no habían pensado en su Creador, por este motivo se obscureció la faz de la tierra y comenzó una lluvia--- negra, una lluvia de día y de noche."

 

Según el quinto capítulo, el Principal Guacamayo y sus dos hijos, quienes coinciden en cierta forma  con Noe y sus hijos, únicos sobrevivientes del Diluvio, se consideran como fundadores de la tierra y quieren llegar hasta el sol.  Aquí está presente la idea de la Torre de Babel.

"Mas en verdad, el Principal Guacamayo no era el sol, sino que se   enorgullecería de sus jadeitas, de sus metales preciosos; pero en realidad su esplendor no penetraba en todo el cielo, su esplendor desaparecía allí donde él se sentaba, él quería sobreponerse al sol, a la luna, a las estrellas en grandeza......los dioses lo derrotaron".

 

Aquí aparece el concepto de los falsos dioses lo cual en el ámbito amplio del Oriente, se aplica a las religiones enemigas, sobre todo a las de los vecinos.

Se decidió la Segunda Creación.  Se celebró un consejo acerca del hombre, cuando se decidió que entraría en la carne del hombre una sustancia constituida de mazorca,  sangre, y así surgieron

 

"....los primeros hombres constituidos sin madres ni padres: varones con apariencia humana, quienes ya hablaron, conversaron, vieron, miraron, oyeron, anduvieron, asieron, hombres con memoria, hombres buenos y hermosos; numerosos eran sus conocimientos; su pensamiento iba más allá de la madera, de la piedra, los lagos, los mares, los montes, hombres que merecen ser amados, quienes llegaron a ser músicos, cantantes, tiradores de cerbatana, pintores, escultores, joyeros, orfebres". 

 

El cuarto capítulo  del Génesis menciona ganaderos, músicos y herreros.  Según la expresión bíblica, "La sangre es el alma", y el alma hace diferente al hombre separándolo de los animales.  El hombre, así creado, ya sabe que hay un lugar llamado Xibalba, lugar del desvanecimiento, de la separación, lugar de los muertos, ubicado bajo la tierra, aparentemente en el Oeste. Lo mismo figura también en el libro de Chilam Balam, crónica y resumen  de profecías y enigmas, escritas en lengua maya.

Más tarde los dioses celebraron otro consejo y los hombres creados, mientras estaban dormidos, recibieron mujeres verdaderamente bellas.  Cuando se despertaron, sus mujeres ya existían. 

 

     “Sus corazones se regocijaron al instante a causa de sus esposas." (Cap. 26.).

 

En ambas tradiciones la procreación humana está precedida  por el comer de la fruta prohibida del árbol del conocimiento universal, luego de la insistencia de la serpiente que venció la debilidad de la mujer quien, a su vez, convenció también al hombre.

El Popol Vuh menciona, que el hombre creado ha sido dotado de inteligencia desde el principio, siendo capaz de conocer y saber casi todo. Pero al comer de la fruta prohibida, sus conocimientos aumentaron. Según la Biblia, los ojos de Adán y Eva se abrieron después de haber comido de la fruta prohibida; aprendieron a  diferenciar entre lo bueno y lo malo, expresión que significa "saber todo".  Ambas tradiciones nos informan, aunque con palabras no muy claras, que Dios en la tradición bíblica y los Creadores en la tradición quiche, no estaban muy conformes por el conocimiento universal de la criatura,  pues temían que el hombre creado pretendiera llegar  a ser  igual a ellos.

Según la descripción de la Biblia, fueron expulsados del Jardín del Edén con las consecuencias conocidas. Mientras, en el Popol Vuh, "fueron petrificados sus ojos por los Espíritus del Cielo, lo que los veló como el aliento sobre la faz de un espejo; los ojos se turbaron, no vieron más que lo próximo, esto sólo fue claro. Así fue perdida su sabiduría y toda ciencia, su principio, su comienzo". Aparentemente la idea de los Creadores era crear un hombre suficientemente inteligente para servirles, pero no tanto como para que intentase ser su rival.  Los Creadores se arrepienten en ambas tradiciones por haber creado al hombre.

En la tradición bíblica, la raza humana desciende de cuatro hombres (Noé y sus tres hijos) y de sus esposas, y el mismo número de seres humanos figura también en el Popol Vuh.

Ambas tradiciones mencionan la gran variedad de razas e idiomas que, aún siendo diferentes, podían entenderse. Podría pensarse que en un primer momento existiría un idioma común, tipo esperanto, fuera del idioma materno. Ambas tradiciones mantienen que esta situación favorable sufrió un cambio.  La Biblia menciona la construcción de la Torre de Babel; el orgullo y la autosuficiencia del ser humano han sido castigados por la confusión de los idiomas, que causó el desentendimiento. El Popol Vuh es más razonable; las migraciones permanentes trajeron consigo, que los diferentes grupos no se entendieran.  Sin embargo, queda vivo el recuerdo de un origen común; en la Biblia, los primeros doce capítulos del Génesis lo atestiguan,  y esta idea florece mucho más en el mensaje de los Profetas, mientras en el Popol Vuh se hace la siguiente afirmación: "No se ha encontrado una sola casa para nosotros, un solo país para nosotros, cuando fuisteis construidos, cuando fuisteis formados".

 

Más adelante, en  los capítulos 27-45,  hay  alusiones a la creencia que el origen del pueblo quiche está situado en el Oriente. Veamos algunas:

 

"Los antecesores se engendraron allá lejos, en el Este ...

juntos vinieron de allá lejos, del Este, atravesando el mar".

 

“Todos juntos existían, importantes eran sus seres, sus renombres,  allá lejos, en Oriente"   

“Allá en el Oriente existían numerosos hombres de las tinieblas, hombres del alba. Numerosos eran los rostros de estos hombres, numerosos sus lenguajes. No invocaban la madera, la piedra, en ellos subsistía el recuerdo de la Palabra de Construcción, de Formación ...... Hablaban meditando sobre lo que  ocultaba el alba, preguntaban cómo ejecutar la Palabra del amor, aquellos amantes, aquellos obedientes, aquellos respetuosos;  erguían sus rostros hacia el cielo, pidiéndole a sus hijas, sus hijos....  No nos abandonéis, no nos dejéis, oh dioses en el  cielo, en la tierra.  Dadnos nuestra descendencia, nuestra posteridad, mientras hayan días, mientras hayan albas.”

 

"Que la germinación se haga, que  numerosos sean los verdes caminos, las verdes sendas... Que  tranquilas, muy tranquilas sean las tribus, que perfecta sea la vida, la existencia....."

 

Los descendientes de los patriarcas bíblicos están destinados a salir del país de los  antepasados.  Este es el destino de los descendientes de  abuelos y abuelas de los quiches.  Todos llegaron desde allá lejos, a un Lugar de Abundancia, innumerables eran los hombres "que llegaron, numerosos los que entraron en orden, se les entregaron sus dioses..... He aquí que hemos encontrado al fin lo que se buscaba, dijeron.  (Cap. 21.).. 28.).... La expresión de "Lugar de Abundancia" es muy parecida a la "Canaán que mana de leche y de miel".

 

Durante el camino tuvieron muchos problemas.

 

"He aquí que estando afligidos en sus corazones, se consultaron entre sí, pues  no había para alimento más que un bocado, un poco de maíz, se consultaron e hicieron un gran ayuno".

 

Salieron de este lugar  y llegaron al otro, se regocijaron  mucho cuando vieron la Luna y más tarde el Sol.  En la Biblia también figura  primero la noche y luego el día. 

 

Mirando las grandes luminarias, "desenrollaron enseguida sus copales traídos de allá lejos, del Oriente, pues servirse enseguida de ellos estaba en su espíritu.  Desenrollaron lo que ofrecían sus corazones... quemaron sus copales cuando llegaron danzando vueltos hacia el Oriente de donde habían venido, allí estaban sus montañas, sus valles, de donde habían venido". (Cap. 33.).

 

Luego el Capítulo 34 nos relata las formas de sus ritos. "Derramar la sangre de los venados, de los pájaros al borde de la piedra del Sembrador, quemar resina, quemar anís silvestre y espinas de maguey".  Es bien conocido que el primer culto de los judíos también era el sacrificio de ganado o paloma y un incienso especial, mezcla de varias plantas y de sus semillas.

 

Después de muchos sufrimientos, llegaron al Lugar de Abundancia, en arduas luchas vencieron y sometieron muchos pueblos, fueron humilladas todas las tribus, ocuparon ciudades,  algunas han sido espiadas, otras ocupadas como Jericó. Escudos golpeaban sus escudos, silbaban, aullaban, vociferaron exclamaciones y silbidos cuando llegaron al pie de la ciudad.

Y por fin se establecieron, siempre recordando que procedían del otro lado del mar, del Este.

Después de cierto tiempo, algunos deciden regresar, porque han cumplido su tarea; otros, para renovar su poder o recibir nuevas órdenes.  Al despedir a sus hermanos quienes se quedaron,  les  hablaron así:

 

"Pensad en nosotros, no nos borréis de vuestra memoria. Vosotros veréis vuestra casa, vuestro país.  Prosperad.  Que así sea.  Seguid vuestro camino.  Ved de donde venimos" (Cap. 39.). 

 

Luego rezaron en esta forma:

 

"Que no caigan en la bajada

Ni en la subida del camino,

Que no encuentren obstáculos

Ni detrás ni delante de ellos

Ni cosa que los golpee,

Concédeles buenos caminos

Hermosos caminos planos."

 

Entre otros, tres hermanos pensaron ir al Oriente, pensaron en las órdenes de sus padres, no las olvidaron... Cuando partieron, dijeron: "Vamos allá adonde el sol se levanta, de donde vinieron nuestros padres, lo dijeron al ponerse en camino... Tales son los nombres de aquellos que fueron allá lejos, del otro lado del mar; entonces aquellos tres se fueron.  Segura era su sabiduría, su ciencia; su ser no era de hombres ordinarios.  Dejaron órdenes a sus hermanos mayores, a sus hermanos menores, alegrándose de partir.  No moriremos, regresaremos, dijeron los tres al partir.  Ciertamente, pasaron por el mar, al llegar allá lejos al Oriente, al ir a recibir sus poderes.  El jefe de Gobierno de los Orientales, Naxcit, él les dio las insignias del poder, todos sus atributos, dícese, de lo que ellos insertaron en su historia.  Grande era la alegría de los que vieron a los regresos.  Mutuamente contaron sus hazañas." (Cap. 40.).

 

El capítulo 42 nos informa que durante la quinta generación, desde el origen del mundo, empezaron a construir casas, con la casa de los dioses en el centro, en la cima de la ciudad la pusieron cuando llegaron, cuando se hubieron establecido.

Se menciona como un gran valor entre las cualidades de los grandes jefes que 

 

“....sabían dónde estaba la Manifestación, el Libro, llamado por ellos el ‘Libro de Consejo’. No sólo así de grande era la existencia de los jefes sino que grandes eran también los ayunos, su recompensa por los favores recibidos.  Ayunaban durante largo tiempo, se sacrificaban ante sus dioses, no comían mientras cumplían los grandes preceptos, ese era el signo de los jefes.  No tenían esposas con las cuales dormir, permanecían solos, se guardaban de ellas, ayunaban, estaban a diario en la Casa de los Dioses, no haciendo más que adorar, quemar  incienso, sacrificar.  Allí estaban por la tarde, al alba.”

 

“Sólo gemían sus corazones, sólo gemían sus vientres, pidiendo la felicidad, la vida para sus hijos, su prole y también su potencia, levantando sus rostros al cielo.” (Cap. 45). 

 

Como comparación, podemos pensar en la pureza ritual de los cohanim (sacerdotes) o de los nazareos.


Por último, mencionemos algunas analogías más. Por ejemplo, el respeto casi sagrado del número "siete"; la separación del mar y el pasar por tierra seca dentro del mar; la relación sexual de los dioses, - en la Biblia, de los ángeles- con mujeres terrestres; los cuatro patriarcas quiches, Balam Quitze, Balam Acab, Macutah e Iqui Balam. Antes de su muerte, entregaron instrucciones y  testamento a sus hijos, como Jacob, Moisés o David; la descendencia de los pueblos partiendo de tres personas; en la Biblia Shem, Cam y Yafet, en el Popul Vuh tres familias.

La unificación de las tribus y la formación de un pueblo unido era la preocupación principal para ambos Libros, y la causa de la desunión es la discordia,  discusión y los celos, etc.  Como curiosidad vale la pena mencionar que en el Popol Vuh figura la historia de una joven, hija de un jefe, llamada Reina Sangre quien da a luz por haber sido fecundada por un espíritu divino, y se mantiene virgen. Y también hay otro caso donde, para  humillar a algunos varones, se realizaba la depilación de sus rostros, mientras la barba - como entre los semitas en general - era la  señal de  grandeza de los hombres quiche.

Hay todavía muchas otras coincidencias, ya no con la misma Biblia, sino más bien con la tradición egipcia, babilónica, fenicia, ugarítica, etc. Todo eso hace suponer que existía una fuerte influencia del Cercano Oriente en la formación de la cultura quiche y, según las investigaciones realizadas, en casi todas las culturas precolombinas. Las cosmografías de pueblos andinos,  templos acolhuas, libros mayas, organización civil de los quichuas, leyendas religiosas de los chichimecas, clases sacerdotales, abluciones rituales, cantos litúrgicos, la celebración de acontecimientos familiares y muchas otras similitudes, emparentan las civilizaciones precolombinas con el Oriente Antiguo.

América, sobre todo América Latina, busca con  insistencia su identidad.  Sabe que no puede agotarse o limitarse en el horizonte occidental, sajón o latino. A pesar de las destrucciones cometidas en el pasado, no obstante  la masiva inmigración multinacional, existe una tradición nativa, la que no se puede y no se debe borrar.  Está representada por los antiguos elementos de la cultura azteca, maya e inca, y también por muchas otras culturas menos conocidas. Todos son  testimonios elocuentes de una historia gloriosa. Pero también por los millones de indígenas que viven hoy en América Latina.

América Latina misma para ser autóctona, debe reencontrarse con su pasado, con su alma originaria, con las raíces de su historia.  En las fuentes orientales podría hallar un elemento no solo para interpretar los enigmas del pasado, y para fortificar su identidad actual.

 

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